viernes, 1 de julio de 2011

Empate a casi nada (0-0)

El sorteo había propiciado que en 7 días el Aibó se jugara los puestos de honor ya que le tocaba enfrentarse ahora al Liverbur, líder del grupo después del empate entre los otros dos cocos la semana anterior. Un equipo joven, conjuntado y con numerosos aficionados.


Así pues el Aibó salía al campo sabiendo que una victoria le catapultaba directamente a uno de los dos primeros puestos del grupo y una derrota lo alejaba casi definitivamente de ahí. Daviz Rueda salió de inició, relegando a Solá a jugar en la segunda mitad. la defensa la componían Rafa, Fininho y el Mariscal, Gio y Raúl alcentro y Fonte arriba. El resto esperó en el banquillo sólo con la baja de Javi.



El partido se antojó igualado desde un principio, quizás el Aibó con un ritmo menos que el equipo contrario pero muy igualado en cuanto a posesión y ocasiones. Esto fue así hasta que el equipo rojillo entró en una pájara sobre el minuto 7-8 y Liverbur dispuso de tres ocasiones clrísimas que unas veces por el desacirto de sus delanteros y otras por un incomensurable Daviz que de momento esta realizando un camponato impecable.


A partir de ese momento, quizás por haber visto las orejas al lobo, los jugadores rojillos se empezaron a perder en jugadas individuales y sólo un tiro de Fonte rechazado por el portero que le llega al Mariscal y que no acierta a meter entre los tres palos y una falta lanzada por Julio fue el bagaje ofensivo del Aibó.


La segunda parte empezaba con la misma tónica que empezó la primera, con un Aibó mejor colocado e intentando inclinar la balanza a su favor así llegaron las dos ocasines más claras.


La primera con una subida de Rafa al estilo Piquenbauer que llega hasta línea de fondo para meter el pase de la muerte pero Raúl y Min se estorban y el remate del primero es demasiado flojo y lo saca un defensa del liverbur bajo los palos. La segunda es un balón que consigue llevarse entre líneas Raúl y su pase milímétrico por el carril del 10 llega a tocarlo el portero con la yema de los dedos y ello hace que Piñastri no encuetre una posición cómoda para rematar y puedan sacar otra vez el balón cuando se paseaba hacia la portería.



Y después de esto llegó lo desagradable del partido. Una entrada más o menos dura a Ferrán en la zona donde se alojaba la afición del Liverbur, encendió los ánimos de ésta, llamando a Gio de todo. Manolo que pasaba por allí y era increpado decide saltar a la grada y se monta una pequeña tangana que desemboca la espulsión de Manolo, tanto del partido como del torneo. Un contratiempo para los siguientes encuentros ya que Márquez también será baja y sólo se dispondrá de Rafa como defensa puro.


Hasta el final del partido ya no hubo nada reseñable, el parón de la tángan hizo que los dos equipos se contagiaran de la desidia un poco más si cabe y el partido finalizó sin pena ni gloria con 0-0.

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