martes, 18 de noviembre de 2008

Post mortem

Ayer, mientras tomaba una cerveza junto con otros componentes del Club, me llegó la notícia de que un joven burrianense de 26 años había muerto el domingo en acciente de tráfico. Viendo las iniciales (Javier.R.T.) me vino de ipso facto un nombre a la cabeza Javi Rosell. Una llamada a márquez, me confirmó que su segundo apellido era Traver.

Se dejó la vida justo en el mismo sitio donde hace 7 años su primo murió también en accidente de tráfico, lo que fue posiblemente la causa de su repentino cambio de actitud. Casualidad?? Demasida no?

No sé, si en ese momento me llegó un sentimieto de pena o de alivio, al fin y al cabo Javi formó parte de nuestra juventud, él jugó los primeros partidos en mi chalet donde se forjó el Club Deportivo Aibó, creo incluso que ganó aquel torneo del instituto con nosotros, perteneció durante los 3 primeros años de la peña pega-li mos al pardal, en mi blusa casi exenta de firmas hay una dedicatoria suya firmando como la anaconda.

Después de esos tres años desapareció del mapa y presa de su locura, según dicen, cultivó un odio hacia nosotros que se sospecha que le llevó a hacer arder aquel ibiza 2.0 de Fino. La realidad es que nuestro último encuentro con él fue hace ya 4 años en Bananas y no mostró ninguna agresividad.

Lo que nadie puede negar es que aunque en los últimos 7 años Javi pasó al olvido para nosotros, incluso al odio; ocupará siempre un lugar en nuestra historia, estoy seguro que dentro de 10 años seguiremos recordando cuando se llevó varias botellas "prestadas" de la peña, o cuando se pasaba por todas la gasolineras de burriana a altas horas de la madrugada intentando encontrar alguna gotas de caldo que se quedaban en la manguera para no quedarse tirao.

Pero sobre todo aquella frase célebre que nos dejó decribiendo al huevo, que sirve perfectamente para describir su paso por nuestras vidas.

JAVI ROSELL: TAN GRANDE PERO TAN PEQUEÑO.

Ahora descansa en paz.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Si, fue el que me quemó el coche.Despido al Rosell que conocí en sus primeros años, pero al Rosell majarón solamente le digo: au!